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Estas ruinas están a 4400 metros sobre el nivel del mar, en los Nevados del Aconquija en la provincia de Tucumán. Las ruinas han estado siempre resguardadas por la yunga (selva húmeda y densa), dándole el carácter de “inaccesibles”. Es por eso que aún se conservan en excelente estado.
En nuestro viaje, aparte de atravesar la selva nos encontraremos con otro factor problemático; la Puna (mal de las alturas), lo cual hace más difícil aún acceder a las antiguas edificaciones inkas.
Las ruinas de La Ciudacita datan del año 1480, y formaban parte de la provincia inka de
Collasuyu, en la frontera sur del imperio. Uno de los misterios de estas ruinas es la ausencia de
cadáveres, lo cual generó distintas teorías. Una de ellas nos dice que esta ciudad se utilizaba solo
para el estudio de los astros, y que eran habitadas por los científicos inkas solo algunas semanas al año.
Otra teoría era que la ciudad se utilizaba para la extracción de metales preciosos, más
específicamente, el oro. Otros arqueólogos solo piensan que era una ciudad de defensa frente a
posibles opresores.
Todavía no se ha podido comprobar la veracidad de dichas teorías, como tampoco se ha podido investigar
exhaustivamente todo el complejo arqueológico de las ruinas. Actualmente las ruinas se encuentran dentro del Parque Nacional Campo de los Alisos en la provincia de Tucumán. VER TODOS LOS DETALLES |
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